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El cuidado y la higiene personal

  El vestuario y el adorno personal eran un claro reflejo del estatus social para los romanos.

  El cuidado del cuerpo no se realizaba solamente para adquirir y aparentar belleza o por motivos higiénicos, sino también por las connotaciones sociales.

 

  La cosmética era bien conocida y utlizada por las mujeres romanas: entre el siglo I y V se creó la base de lo que hoy son nuestros modos de belleza y maquillaje.

  El uso de cosméticos en la antigua Roma no era exclusivamente femenino. También los hombres recurrían a ellos para mejorar su aspecto; eran muchos los que se maquillaban, peinaban, tomaban baños y masajes... la importancia del culto al cuerpo era muy destacable llegando incluso hasta la obsesión.

 

  Las termas, o baños públicos, era uno de los lugares predilectos: realizaban su higiene completa y actividades gimnásticas, y al mismo tiempo se consideraban centros de reunión y socialización.

  A través de una escena cotidiana de una familia que se prepara para acudir a un acto social, la Cohors I Gallica acerca al espectador el mundo del aseo, la estética personal y la moda masculina y femenina de las clases altas de fines del Imperio.  Y por lo tanto, la importancia que la imagen tenía en la sociedad romana.

 

  Nada más amanecer, Vesto el mayordomo, despierta al dominus para que realice las ofrendas matutinas a los dioses protectores del hogar. Después, como experto tonsor, prepara los utensilios para el afeitado (el cuchillo especial para el rasurado, lociones y pomadas,  pinzas...), los materiales para el aseo (toallas, blanqueantes para la hiegiene bucal...) y la ropa.

  En otro lado de la casa, Lucrecia, la sierva de confianza de la domina Fabia, enseña a la nueva esclava el buen hacer de ornatrix: le muestra y explica cómo se utilizan los numerosos cosméticos, ungüentos y perfumes, los vestidos y adornos para diferentes ocasiones, etc. para que así la domina pueda lucir un bonito peinado, esté maquillada a la moda y alardee de joyas y túnicas de calidad.

  La domina está impaciente y hay que atenderla correctamente, ya que el banquete al que asistirá es de gran importancia y tiene que destacar entre el resto de invitados...

Fresco de la Tumba de Silistra (s.IV), Bulgaria

Vesto, el mayordomo, enseña al nuevo esclavo los utensilios de depilación

Ornatrix, en presencia de la nueva esclava, peinando a la domina

Friso de la Villa de los Misterios (Pompeya)

"Quam paene admonui, ne trux caper iret in alas,
Neve forent duris aspera crura pilis!"


(¡Qué cerca he estado de advertiros que os cuidarais del olor a cabra en los axilas y de que vuestras piernas no se os pusieran ásperas de enhiestos pelos!)
                                                                                 OVIDIO, El arte de amar - Libro III